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una de las mejores sensaciones en la vida es abrazar a alguien después de haberlo extrañado tanto.

El frío acuchillaba su cara,
era una mañana negra
una lluvia en los semáforos rojos
y una chica triste sin rostro.

Como una gata sin tejado
como un vagabundo sin mundo
como un latido sin corazón.

Con la boca llena de vida
el pelo al viento
y el vestido por la cintura
echaba a correr por los campos de amapolas.

Después creció,
subía al escenario con el moño apretado
y te hacía creer
en la magia y en ella
que vienen a ser lo mismo
porque no hay nada más mágico que el puto milagro que supone que exista  -robándole el verso a Escandar-
y verla levantar los brazos, pestañear con las legañas enganchadas a los párpados y cambiarnos la muerte.
A ti, a mí, a ella, y a todas.
Gracias Eme, y ojalá pudieras quedarte,  pero la vida tiene sus fases
Si la ves, abrázala por mí y por todo el tiempo que la extrañaré  y fíjate en sus pies,  puede que estén diciendo apriétame más.
Adiós dos mil trece,
yo me quedo  con un hombro en el que clavar los dientes cuando el mundo se viene abajo,
con un amor que …

tenía los labios rotos, igual que sus medias.

A veces huiría
aunque todavía no sé de qué, ni de quién, ni de dónde.

Pero soy tan cobarde
que todavía el cuchillo, conmigo, aquí.

Estoy tendida en el suelo
he caído del piso veintitrés.
Que alguien le diga a Santi que no es buena idea andar por los cables.

Ni saltar desde ahí para volar.

Que no soy una de las golondrinas de Bécquer, joder.
Yo no tengo alas por mucho que me acaricies la espalda con manos de invierno.

A ver ahora quién limpia este desastre
y este ruido de pasos que llegan a ninguna parte.

Y este hueles a verano
y estas ganas de no querer llover.

Ir a destiempo es lo que tiene
y eso que siempre fuimos atemporales.

Lo peor no es que me robaras un beso, es que me rasgaras la sonrisa con mi cuchillo
y pretendieras quedarte conmigo
aquí.

Con suerte el hielo empezará a cubrirme y el proceso de putrefacción se ralentizará,
quizás esté más guapa rodeada del rojo que sale de mi cabeza y tiñe el asfalto.
No vengas a lamentarte por las cosas que no pudiste hacer cuando todavía te…

que lo único que vea al despertar sea su sonrisa.

Estoy harta de la gente que se compadece diciendo que tiene una vida de mierda.
Callaos. 
Yo os diré qué es una vida de mierda.
Siempre pienso que hay muchas vidas tristes para tan poca mierda.
A ver si me explico, que yo, si tuviera una vida de mierda sería la mejor triste.

Yo llegaría a casa después de haber vendido mi cuerpo por unos míseros euros, con una barra de pan bajo el brazo y nada bajo el vestido.
Abriría la puerta que nunca cierra del todo e intentaría cerrar las ventanas que siempre están abiertas y por las cuales ya no entran las moscas porque ni siquiera tengo sobras.
Me sentaría en el mármol roto de la cocina y observaría los fogones llenos de telarañas,
porque hace meses que no tengo gas,  y vertiría mis lágrimas en un cazo para intentar tener un poco de lo que beber.
Después vería cómo la oscuridad que se había adueñado de mi alrededor, dejándome en total penumbra, me volvía ojos de gata. Y es entonces cuando las diminutas asquerosidades con las que me habría visto …

me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace.

Era un ángel vestida de blanco y tenía pendientes en este mundo todavía. Ya hacía catorce siglos de la primera vez que metiste las orejas en el centro de su andar y seguía sin controlar el tembleque en las piernas cuando veía aparecer esa sonrisa tan tuya.
Por no hablar de todas esas veces que salía a salvar el mundo solo para conseguir sacar las telarañas de tu corazón.

No sabría cómo explicaros que los amores de verano son eso,
de verano. Que luego llega el otoño y joder,
qué guarrada sin ti.
Después decidió quedarse a vivir en el verano eterno de otro sol porque era la única estación en la que no estabas.

Pero entonces, en medio de ese verano,
nevó;
Se hizo la cobarde como solo pueden hacerse los valientes,
y en lugar de escapar, se sentó a esperar.

Nunca un frío había azotado tan fuerte en la nuca de Agosto. Y ella lo sabía porque era Noviembre.

Siempre fuiste la causa, la explicación y la resolución del problema.

Eras todo y más.
Noviembre había vuelto con su nostalgia pero esta v…

suaves caricias que erizaban la piel.

Andrés nos jodió cuando dijo que podía hacer el verano algo más largo.
No soporto las cosas eternas. Ni siquiera las que duran más que un rato,
demasiado.
Luego apareces tú y me dices que te quedas si nunca acaba el verano.
Pero el verano acabó hace más de un mes y tus maletas siguen vacías encima de mi armario.
A veces me miras y sonríes como si supieras que odio que estéspero quiero que sigas estando. Verás, es que me mata el mismo sol que a ti te alumbra y los días grises necesito que me abraces más fuerte.
Por eso mi regalo de despedida será una maleta gigante
conmigo dentro. 
No es que quiera irme contigo, es que quiero que me lleves a ver el mundo cogida de tu mano
-porque esta ciudad hace tiempo que se nos quedó pequeña para un amor tan grande- y estar presente en todos los lugares que te hagan feliz para que algún día te des cuenta de que un lugar no puede hacerte feliz.
Una persona sí.  Y, al final, acabes entendiendo que  mi casa está donde estás tú.
Ahora parece que el otoño…

sigo en el puto proyecto de hacerme feliz.

Desde que no tengo vida social, porque me sacaron siete centímetros de las entrañas, que hablo mucho conmigo.

Me pregunto a menudo cómo estoy, a lo que suelo responder con un viva.
Me pregunto en qué pienso, y casi siempre la respuesta es en mí.
Me pregunto qué siento y nada porque la sístole no contrae suficientemente fuerte las arterias.
Igual un día de estos aparezco muerta por un infarto de miocardio y tengo que cambiar la respuesta a la primera pregunta.

Demasiadas preguntas para tan poca vida.

Verás, me digo, ahora sí que ya no puedes permitirte perder más tripas.
Es que yo antes de que me las extrajeran ya me las había dejado en tres asaltos. Y, bueno, esto quizás ha sido un aviso.
Supongo que el vacío del punto abierto frente a los tres de sutura no es más que una forma gráfica de resumir mi historia.
Nada y puntos suspensivos.  Que esta herida que parece que nunca vaya a cicatrizar es como una exteriorización de mi corazón,  pero sin el como. 
Entiende pues que no pueda enamora…

a despertar sin espacio, pero entre besos.

Hace mucho que no escribo, podéis imaginaros la majadera que parece mi cabeza. 
Está todo patas arriba, desordenado, y apilado encima de la cama. 
Las ideas bailan con las dudas y aquí todos parecemos casi felices. Casi feliz como cuando no tienes dónde dormir y no puedes soñar más.
Levitaban los pétalos de la rosa sin espinas por el salón. Estaban dispuestos sobre el aire, de forma casi natural. Como si desafiar la ley de la gravedad fuera algo natural. 
Como si algo así pudiese conseguirse sin tu presencia.
Es que tú siempre has sido de lograr imposibles y de hacerme volar por las paredes naranjas antes de lanzarme al precipicio del sofá rojo.
Después los cristales rotos de la copa venían a clavarse, a incrustarse en mis retinas. Rompían mis ventanas al mundo, perdía objetividad y se ponía a llover encima de tu pecho, aunque tú nunca te dabas cuenta, y me mojaba toda.

¿Por qué no me iba a cobijar? 
Porque las mejores tormentas te relampaguean el alma y te electrocutan el corazón. Por eso lo…

lo mejor de recordar es que puedes regresar cuando lo deseas, nadie te puede robar o impedir eso...

La verdad es que no lo sé con seguridad pero

hoy
o quizás mañana, aunque a lo mejor fue hace dos días, es,
será  o ha sido

el cumpleaños de una persona importante para mí.

Lo que sí sé es que hace veintitrés octubres el mundo dejó de ser tan oscuro.


Aunque ya no esté, éramos.

Tú y yo fuimos bonitos juntos

-no creas que se me ha olvidado-

pero es que ahora somos preciosos por separado.

Fuiste el mejor amigo que habría podido tener. Y ya está.

Nos salvamos. Y punto.

Fuimos bisagras en marcos de puerta que no nos correspondían. Nada más.

Solo voy a aconsejarte -porque creo que estoy en el derecho de hacerlo- aunque no, mejor, te lo voy a pedir:
no vuelvas a prometer nunca nada a nadie

-que ése es el primer paso hacia la decepción y ya sabes que las decepciones son heridas que nunca cicatrizan-

Pero qué voy a contarte yo a ti de heridas sin cicatrizar y corazones rotos, ¿verdad?

Solo espero que lo cuides bien.
Tu corazón,
digo.
Gracias por mostrarme Otra realidad y enseñarme eso…

no estoy loca, de hecho, creo que es la primera cosa lógica que digo desde hace varios meses.

El veinticuatro ha amanecido pensando que Eme le estaba acariciando el pecho. Pero después ha empezado a clavarle las uñas y atravesarle la piel.
Cuando ha llegado a las costillas, esas manos que antes tocaban el piano esperando una melodía parecida a la felicidad salir de su boca, las han cogido con fuerza y las han desencajado. De la gola ha salido un grito desgarrador. El esternón ha dejado a la intemperie ese vacío que llevaba ocultando dos años.

Me han abierto en canal.
Y no he muerto.
Tú sigues sin entender que cuando hablo en tercera persona sigo siendo yo solo que un poco más cobarde.

Hacía tiempo que no sangraba esta herida.
Hacía tiempo que el nudo en la garganta no llevaba tu nombre.

Supongo que el tiempo suficiente para haber olvidado cómo dolías. Supongo que el tiempo suficiente para haber olvidado cómo me rompías.
El gotelé de la habitación empezaba a caerse a cachos. Igual que en ese septiembre que no era septiembre sin ti.
Pero esta vez tampoco es septiembre; aunque…

nada en el mundo me gusta más que abrazarte.

Dos años de felicidad intercalada y desconfiadas miradas.
-o algo así he querido entender de Antonio-
Estaba de acuerdo en casi todo,
en lo de interrumpir historias de amor,
en lo de reventar a cualquiera que se pudiera poner encima de ti,
en lo de hacer nudos en el corazón...

No sé, la mañana olía a ti
y eso que nunca te había rozado desde esta canción.

Lo que tengo claro es que si quieres encontrarme
debes buscarme en el primer verso de la segunda estrofa,
ahí donde pone una rosa ha nacido entre mis manos.

No hace falta que lo entendáis,
solo mi padre puede hacerlo porque yo siempre he sido, en esa canción, su rosa.
Y ni siquiera él ha podido lidiar con mis espinas,
así que tampoco espero que vosotros lo hagáis.


Sigo empezando historias por miedo a que alguna acabe conmigo.

Sigo desordenando sábanas distintas por miedo al ruido sordo de mi cama hecha.

Es que lo de compartir colchón sin amor tampoco está tan mal.


Verás, es que ya he gastado seis vidas
y solo puedo morir una vez más…

no se terminan las ganas de ti.

Lo que te golpea la garganta y te hace chirriar la herida es que pudo haber sido antes
pero no ahora. Los ojos amarillos me miran desde su balcón, que está en el piso 20 ya.
Joder, a pesar de que han pasado diez siglos, sigue igual.

Qué lástima ¿no? digo, lo de no haber sido valientes antes. Y que ahora la palabra querer vaya seguida de un pero.
Que yo cambiaría ese orden y sería capaz de poner al pero precediendo al querer y escribir:
pero (te) quiero. Para convencerte. Pero esto de ir un paso por delante de ti, siempre fue un mal augurio. Y qué vas a saber tú de mala suerte si llevas el amarillo en el iris y ni siquiera te has dado cuenta.

Enredarse en el pelo de alguien no es nada comparado con la trampa mortal que esconden tus rastas. No me extraña que cualquiera se quede atrapado en esas marañas, si no se puede escapar.
De hecho, es posible que todavía tengas mis dedos y yo esté escribiendo con los vértices que han salido al retorcer el corazón por un lado que no estaba roto…

no hay nadie en mi cama si es lo que quieres saber.

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¿Cómo piensas volar con todo el polvo en el aire y plomo en los bolsillos?
Es que volar no es lo mismo que valor,
yo siempre he sido valiente.

¿Pues cómo piensas reunir el valor suficiente para estrellarte este Septiembre también? 
Primero dejaré que se junten nuestros labios
y luego,
que uno de los dos lo impida.

¿Quieres amanecer conmigo mañana? La respuesta era 'sí'
pero nadie hizo la pregunta.

Quiero anochecer contigo hoy.
Empezó a andar por el pasillo
-desnuda-,
bajó las escaleras
-desnuda también-,
y se dirigió a la puerta de la cocina
-todavía desnuda-.

Dejó un post-it en la nevera, ponía:
me marcho para no volver.
Pero no me hables de volver
si nunca has sabido irte.

No excuses tus huidas con que no encuentras un quédate
si tienes escondida la luna más bonita en el lado izquierdo de tu ombligo.

Que así cualquiera pierde el sentido, las palabras y el eje gravitacional de su mundo,
porque cualquiera querría pasar todas las noches de su vida con ella.
Así que tampoco …

quiero ser la única que te muerda la boca.

Cuando me prohibieron la historia,
todavía me quedaban las palabras.
Y aquí estoy.

Me paraste los pies
y me salieron alas.

Solo he venido a no olvidar la paloma blanca
que convertimos en animal de cortejo
cuando asomaba la cabeza
escondida en un recoveco del alféizar
el día que le impedimos, de esta manera, traer la paz al mundo.

Que si hay que salvar a la humanidad
con nosotros dos basta
y perdonadme por ser tan egoísta.

Que si el planeta se queja de muerte
yo me contento con una vida
la tuya.
Que si esto es guerra
ya vendrán tiempos peores
de tu mano
porque yo, mientras, desdibujo tus sueños
para que solo te queden pesadillas
y quieras dormir abrazado a mí.

No están las mareas para lunas histéricas
ni las canciones para dejar de querer.

Septiembre ha llegado de repente
y dice que si quieres hacemos el verano más corto
porque ya sabes lo que es amor:

la curiosidad partida por el corazón
el problema que puedes controlar
y la mirada de cualquier desconocido con tus ojos.

Guardo en u…

son tus flores favoritas.

Eso de 'piérdete,
pero conmigo' sucede cuando después de contar setecientas veinte veces que se asoma la luna,
te asomas tú con un invierno inesperado que llega en pleno agosto.

¿Cómo no iba a mirarte? Si diciembre eres tú.

Apartas al verano -y a sus amores-;
traes de la mano al otoño y dices que tú y yo solo sabemos llovernos
así que pido perdón a todas las personas del planeta por haberos robado el sol
pero es que no sabéis lo necesarias que son las tormentas
por lo mucho que dolía esta sequía.

Ya sabéis que el mar ayuda a cerrar heridas, pues no os podéis ni imaginar cómo cura nuestra locura:
bañados en salitre aprendimos a romper las olas de la forma más bonita
-con nuestros cuerpos desnudos-
Y el balanceo de la luna, que estaba preñada, reflejada sobre agua salada, nos miraba como quien mira a sus retoños cuando consigue unirlos después de echar al sol setecientas veinte veces.

Nos encuentra de espaldas por haber cogido caminos opuestos que nos alejaran.
Pero la tierra es…

tiembla tu cuchara, eso nunca queda bien.

Imagen
La última vez que me suicidé me ahorqué con el nudo que había colgado de tus pestañas.

Brillaban más cerca que nunca tus pupilas,
y qué bonito ver el mundo en tus ojos,
que me invitaban a marcharme lejos,
pero como dos agujeros negros
me absorbieron.

Entonces cerraste los párpados tras de mí
y me quedé atrapada ahí,
en tu mirada vacía,
para siempre.

Ha amanecido otro veintiuno de agosto
y ya van cinco.

Ojalá nunca hubiese tenido que empezar a sumar tu ausencia.

Ojalá nunca hubiese tenido que restar una vida a la mía.

Es que ya sabes que vivir sin ganas solo es existir.
Y existir para morir...
No sé,
eso es que la muerte tiene que valer la pena.
O la alegría.

Que no me guste llevar flores
e ir a verte allí
no es que no te quiera,
y ya lo sabes,
es porque no necesito ir a ningún lado para tenerte.

Tú siempre estás aquí,
dentro del pecho.

Ahora que me levanto sola
desayuno tres cucharadas de azúcar
en dos gotas de café
de un vaso de leche.

Ahora que me acuesto sola
duermo con un…

la gente se arregla todos los días el cabello, ¿por qué no el corazón?

Amanecí afilando mi pulgar en tu garganta.
Los pelos de tu barba desafiaban mis uñas, como si pudieran ganar la batalla,
como si no supieran que tu vida dependía de mí en ese momento
y que cuando quisiera podía acabar contigo.
Porque un pulgar puede asfixiar.
Aunque a mí, lo que me asfixia, son los plurales
y tus brazos cuando me aprietan fuerte contra ti, como para asegurarse de que sigo ahí.
Pero luego me besayunas y se mueren mis ganas de matar(te)
y de soltar(nos), como si las pudiera cambiar por tus no-ganas de querer(me)
y de atar(nos).
No sé, quizás algún día entiendas que las personas se encuentran cuando tienen que encontrarse.
Que aunque el destino no exista, yo creo en él.
Cada uno es libre de creer en lo que quiera ¿no?
Cada ser humano tiene el derecho inalienable de autodestruirse.

Quizás la mejor forma de empezar esto habría sido diciendo que llevo todo el mes esperando que vuelvas, y eso que todavía no te has ido.
Dices que te asustas,
pobre,
¿y quién no? Yo tamb…

pero es el precio que estoy dispuesta a pagar por estar contigo.

Cada paso sigue costando dos millones de sonrisas rotas,
y ahora ya solo me quedan dos ojos alegres
que me incitan a seguir dando pasos.

Dicen que la tristeza se irá si consigo andar lo suficiente para llegar al punto de no retorno.

Cuentan que ese punto está lleno de besos
y de goteras.
Pero que el sol brilla aunque esté el cielo encapotado
y las mejillas amanecen coloradas de haber pasado toda la noche riendo.

La ciudad se bloquea ante el laberinto de mi cabeza
es él que sigue aullándome
pero yo no quiero volver.

La noche eterna ha llegado a su fin
o igual es que me he vuelto loca del todo,
que veo espejismos entre tanta opacidad acuática
y que oigo ruidos entre tanto silencio.

Pero ¿quién lo puede explicar sin romper espejos?
que no conseguirás desaparecer, solo es un reflejo y, bueno,
luego te quedas con la mala suerte durante siete años.

Nunca me haces caso, al menos escúchame:
sigo siendo una isla, pero no me muerdas,
tus ganas de nadar no son algo que pueda contagiarse.

Y a…

lo que no decimos se transforma en deber, en deuda, en asignatura pendiente.

No te inventes todos los finales predicaba una canción de Quique y, joder, ojalá pudiera dejar de hacerlo.
Pero entonces me arrancaba la piel a tiras para borrar la señal de tus colmillos (igual que Leiva). Como si echar a alguien de tu cabeza fuera tan fácil como mudarse la piel.
Aunque bueno, ya solo quedan los demonios y no sé contra quién voy.
Es Zahara la que nos cuenta eso de que se me hundió el dolor en el costado y se me nublaron los recodos. Y ya véis, no hay mejor forma de explicarlo.
No quiero no estar a tu lado.
Pero no sé qué hacer contigo. Igual que nunca he sabido qué hacer con alguien cuando ha empezado a importarme de verdad.
¿Sabes cuál es mejor opción que pensar en mí y no concluir? Que me quieras.
Porque no se puede tener todo. Pero me puedes tener a mí.
Que no sabes que soy un gato con complejo de mariposa. Que yo provoco desastres naturales al otro lado de la cama con solo morderme el labio y que para arañar y desafiar el vértigo en el ático de una espa…

pero, en cualquier caso, sabías amar.

Y es que a veces hay que explicar más para que la gente invente menos. Aunque eso me haya dejado de importar ya.
La cuestión es que hoy he venido a contaros que después de aprender a besar a alguien porque apetece y no por necesidad, viene lo de aprender a abrir las piernas pero no el corazón.
Ya sabes, todo eso que tenía que haber sabido hacer contigo pero que no pude porque te abrí el corazón antes que las piernas y porque necesitaba besarte antes de que me apeteciera. Supongo que te quería demasiado.
Pero ya he aprendido todas las lecciones y ahora sí que ya sé todo lo necesario para ser feliz.
Y lo que en realidad venía a explicaros es que pasados quince siglos, puedes volver a comer macarrones. Puedes volver a ver una película en el sofá abrazada a alguien. Puedes volver a compartir una cama de 90. Puedes volver a dormir sin bragas. Puedes volver a despertarte con una sonrisa. Puedes volver a ponerte una camiseta enorme prestada. Y quizás, solo quizás, los martes vuelvan a deja…

yo soy una variable enloquecida de tu vida.

Juntar los puntos hasta convertirlos en suspensivos dejó de ser una opción hace más de un año cuando aprendiste que la sutura implicaba la unión.
¿Para qué unir lo que funciona mejor por separado? Que es mejor dejar la herida abierta para que aniden otros cuervos y confiar en que esta vez no te saquen los ojos.

Tardas en entenderlo, pero te acabas dando cuenta de que lo más bonito del final son todos los principios que te brinda.
Lo más bonito del final es la libertad de escoger cómo empezar.
Y decides que empiezas por abrir el cajón,
ese lleno de humedad
-de todos los recuerdos bonitos- y atestado de monstruos
-de los que nadie mató por ti- y ponerlo al sol, en la cuerda de tender desolación.

Miras con compasión todas esas cosas que quisiste decir y se quedaron anudadas en la garganta y atrapadas en el papel con tu letra.

Sigues sin saber qué es el amor, pero ahora ya sabes que amor, a veces, es fijarse en la persona equivocada en el momento equivocado.

Que pisar fuerte no es …

cógeme en brazos y vuelve a besarme cuando corra hacia ti con alegría.

Perdóname por no escribir(te) con tanta frecuencia,
pero es que ya no te quiero
recordar.
Y no es por ti,
amor, es por mí.

Es que el tiempo que tú necesitabas,
yo lo necesito multiplicado por dos.

Ojalá poder huir al espacio
y subir al asteroide que da la vuelta a Venus
y desde allí,
espiarte.

Entrar por las rendijas de tu persiana
como la luz de la luna
y acunarte en un beso de buenas noches
de esos que nunca te daba.

Yo, que llevo todos los duerme conmigo colgados del brazo
por si la valentía hace acto de presencia y te lo pide por mi boca...
Y Kutxi que tiene razón cuando dice eso de y si eres aire te irás.

-tú siempre te vas-.
Ahora que por fin nos hemos ido los dos, me parece de justicia responderte la verdad:
Tú y yo nos conocimos porque estábamos hechos para fallecernos.
Que no follarnos (eso vino después). Lo normal era que algún día decidiéramos pudrirnos juntos y nos obsesionáramos con los nuevos brotes que iban saliendo, que quisiéramos aniquilarlos para que no …

y notas que el corazón vuelve a latir, tranquilo, pero late.

A veces necesitas irte lejos para sentirte cerca.
A veces necesitas un pequeño empujón -ese algo que lo impulse todo- y abrir puertas nuevas sin miedo, aunque cerrarlas cueste más.
A veces estás en el momento adecuado en el lugar oportuno y entonces aparece, la magia.

Puede que el mar ayude a cicatrizar las heridas, pero también puede que en una noche de borrachera la torpeza no te haga perder el equilibrio, sino pisar fuerte para dejar huellas de esas tan indelebles que no se van ni con toda el agua del mar
-y cruza los dedos para que no lo hagan- Que solo necesitas unos tacones verdes y la vida te puede dar un giro(na).
Que puede que no creas en el azar y su maldita suerte, pero créeme a mí cuando te digo que la casualidad me puso la zancadilla. Y que lo mejor que me podía pasar era bailar sobre tus pies.
Que esa noche entendí lo del café escondido debajo de unos párpados y por qué siempre me había gustado besar a hombres con barba
-porque siempre preferí que me rasgaran los labio…

y hoy es veintiséis de junio y te escribo esto

Y entonces, pasa.

Pasa que un día echas la vista atrás y recuerdas ese amor que te regalaba rosas.
Ese amor que no necesitaba sexo y te cogía la mano mientras conducía aquel coche blanco.
Ese amor que se tumbaba en el suelo y te permitía escuchar sus latidos.
Ese amor que te hizo entender que seiscientos veinticinco quilómetros no separaban sentimientos, pero sí cuerpos.
Que la distancia podía salvarse y que nadie está lejos si le llevas en el corazón.

Pasa que luego te ves recordando aquel otro amor, el de los puntos suspensivos.
Ese tipo de amor que arrasa con fuerza, como un huracán. Ese amor que era capaz de todo.
Ese amor que llevaba la felicidad escondida bajo quilos de orgullo.
Ese amor que te enseñó a (no) dormir, cerrar los ojos por la noche y abrirlos por la mañana, juntos.
Que acostarte con alguien no es lo mismo que despertar a su lado. Y que yo me hubiera pasado la vida amaneciendo en sus brazos.

Pasa que despuésrecuerdas ese amor que te arregló las comisuras de los beso…

nadie hubiera imaginado que te estaría escribiendo esto hoy.

Me preguntaba por qué la luna tenía tres sonrisas mientras esperaba que volvieras.
Recordaba cuando hace un año me prometí apostar por las tres cuartas partes.
Porque yo no era el punto negro en el papel blanco -o quizás sí,
pero no estaba preparada para aceptarlo-.

La lluvia seguía mojando mi vida mientras esperaba que creciera.
Me entretenía con él, que ya no tú -Ay, qué lío
y qué triste
cuando el deja de ser pronombre que te sustituye
y se convierte en impersonal-

Había una guitarra en el fondo de la habitación cuyas cuerdas desafinadas vibraban con los sollozos desgarrados que florecían en el esternón de la cama.
Si quieres, nos quitamos la ropa y buscamos en el cielo más razones.
Que yo tengo la osa mayor en el muslo derecho y tú eres mi astrólogo favorito.

No es cierto que pude amarte más. De hecho, te amé todo lo que me dejaste
-incluso los inviernos helados que guardabas bajo la piel y rasgaban-
Pero ahora me hablas sobre una Ella que no soy yo
y no quieres que te recuer…

nadie hubiera imaginado que después de tres asaltos, la distancia pondría punto y aparte en tu historia.

Llegaremos a tiempo.

No lo sabe nadie, pero esa es la frase que más leo; porque sale cada vez que le doy a "Nueva entrada".
-los que tenéis blog ya sabéis a qué me refiero-
La puse ahí yo, evidentemente. Para recordármelo.

Llegaremos a tiempo.

Si me conocéis sabéis eso de que me pueden las prisas y me come la impaciencia. Que cuando quiero es aquí y ahora, YA.
Llegaremos a tiempo me hace frenar. Reflexionar. Pensar que, quizás, tengan razón esos que cuentan que lo importante no es la meta, sino el camino. Que lo importante no es llegar al final, es ir yendo poquito a poco y pie tras pie -que los traspiés también son necesarios- y que da igual si no tienes una mano que te sujete. Tú ya tienes dos para levantarte.
Supongo que hoy venía a hablaros de las manos. De las esquinas que han doblado y las heridas que han ahorrado. De las que mueven lápices que crean vidas y de las que sacuden el alma. De las que conducen en dirección contraria al dolor y de las que remiendan el cora…

carta a todas mis yo.

No olvidéis que lo único importante en mi vida, soy yo.

(para encontrarme deprisa si me encuentro perdida.)

siempre estamos aprendiendo a vivir, pero nunca vivimos.

A una hora de volverme a encontrar con tu azul en el portal aquí estoy.
Con el corazón galopando en la gola y las piernas abiertas, esperándote.
No sé si decirte que subas o ponerme un vestido sin bragas y bajar.
Que lo de perder pendientes ya está muy visto.
Pero que eso -y quererte- es lo único que con certeza sé que seguiré haciendo.

Que hoy no es jueves, es vie(r)nes.
Y no sé si he aprendido lo suficiente, pero quiero vivir.

ni yo soy para ti, ni tú para mí.

Me hablabas de realidades paralelas y amores diferidos mientras yo quería agarrarte de la nuca y clavarte en mi presente.
Me decías eso de que no necesitabas verme para saber que estaba contigo, pero yo quería un amor de verdad, de esos que se necesitan hasta para respirar.
Supongo que sigo teniendo complejo de Oxígeno.

Mientras el sol salía y se ponía. La lluvia paseaba por calles mojándolas con nuestras ausencias. Y a pesar de que las estrellas me advirtieron sobre la luna, ya sabes, más guapa que ninguna me quedo con ella otra vez, así que no la busques esta noche en el cielo, que está conmigo.

Me engañabas cuando sentada encima de ti me hacías sentir la reina del mundo. Que no de todo el mundo, pero sí del tuyo. Y, ya ves, ni eso.
Que entre tu boca y el volante, siempre elegí morir de ti.

Ahora me pregunto dónde se habrán metido esos amaneceres que nos querían ver despertar en la misma cama, en los mismos brazos, en los mismos besos.
Dónde nos habremos metido tú y yo, que ya n…

ningún ideal vale una vida.

Aunque saliera sonriendo,
si la mirabas te dabas cuenta de que tenía los ojos brillantes.
Brillantes como cuando estás cansado de llorar y sin embargo es lo único que haces.

Si la mirabas te dabas cuenta de que escribía,
que guardaba los momentos en sus pupilas y los marcaba después con palabras.
-para no olvidar-

Si la mirabas te dabas cuenta de que seguía siendo más bonita que ninguna.
Bonita como cuando estás cansada de ser desastre, pero sigues siéndolo.
-por si acaso, ya sabes-

Y solo si la mirabas un poco más
adentro
te dabas cuenta de que quería.

Quería de verdad. Con todas sus fuerzas.
Que no hablaba porque tenía la voz rota y el aire le desgarraba la garganta.
Que le salían cristales por los poros y el charco de sangre la ahogaba.
Que se está muriendo porque no le queda mucha vida.
Ya sabes eso de que la vida sin ganas no tiene sentido,
y todo cada vez tiene menos sentido.

Si la mirabas te dabas cuenta de que su vida valía mucho más que todos los hombres que había conocid…

llévame a ver salir el sol desde todos los portales de la luna.

El viernes voló
y yo también aunque cambié el asiento de atrás de tu coche por colgarme de un peta mal hecho.
Que sí, que me mata. Pero tú más.
Que a veces para olvidar el dolor es la mejor anestesia. Pero no te pierdas, que Marea sigue sonando en mis oídos y no consigo olvidar tu último beso.
Que no me dejaste ir sin besarme. Y nadie me besa desde que se fue.
Supongo que eres el único y eso te otorga cierto poder. Poder sobre mí. Que no querer. Puesto que querer no me quieres. Salvo a ratos.
Y eso a mí no me sirve.

Al final aprendes que agradecerle a alguien que aparezca en tu vida justo en un momento determinado, es una tontería ya que él tampoco decide aparecer. Es el azar que cruza vuestras líneas y os convierte en perpendiculares. Pero no olvides, que tampoco depende de ti cuánto duren esas vidas cruzadas. Que cualquier día, se pueden volver paralelas.

Y a la mierda el poder.

Y entonces, solo entonces, empiezas a querer.

Y entonces, solo entonces, entiendes que querer es pod…

you don't know how lovely you are.

La Primavera se disfraza de Noviembre
y yo aquí, creyéndome lluvia a dos esquinas del sol.

¿Sabes?
Hace días que me pregunto si llegarás. O si te encontraré.

A veces el atardecer me coge por sorpresa
y se encapricha pintándome los labios con su rojo.
Entonces te imagino cerca,
sin cara,
mirando el azul de mis ojeras,
y ahí ya sí que te puedes bañar y que se joda el mar.
Que para verde
la desesperanza de mis ojos.
Y para nostalgia
las lunas que brillan y me contemplan
por las noches en que me da por recordar que todavía
no has llegado,
no te he encontrado y
no te tengo.

Hoy es Jueves y vuelvo a pensar en el Gris.
Por eso de que se intenta lo que sabes que no conseguirás,
porque si pudieras conseguirlo,
ni siquiera lo intentarías.
Y ese es el motivo por el que yo no te intento.
Porque no te quiero (conseguir).

Me pregunto a cuántos más dejaré marchar.
Por cuántas vidas pasearé de puntillas
y cuántos tejados me quedan por visitar hasta que me digas 'quédate'.

quedarse sin respiración.

No sé cómo decirte que después de ocho meses, he vuelto a encontrarme a M en el suelo.
Que justo hoy, también, se ha roto tu cadena que ataba las llaves a la puerta de mi vida.
Que lo siento, pero tus remolinos nunca fueron mis huracanes.
Y que llueve. Llueve a mares.
Que yo, no creo en las casualidades.

Que deberíamos aceptar la caducidad del paraíso.
Que soy una descreída y que he perdido la ilusión.
Que no creo en ti, ni en mí, ni en nosotros,
mucho menos en el amor.

Que tal vez yo no sea más la chica de la sonrisa triste y los ojos brillantes que alumbraban tu vida.
Que tal vez tú prefieras seguir anudando otras cuerdas para salvarte de los naufragios.
Que puede ser que no quiera acompañarte ni de noche ni de día,
y que no quiera volver a ver(te).
Pero ya sabes eso de que la doble negación es una afirmación.

Que mis labios no te busquen y mis manos no te escriban.
Que me aguante los miedos de tenerte porque nunca existirá la posibilidad de perder algo que no es tuyo.
Que me h…

si no puede hacerte daño, no podrá hacerte feliz.

Imagen
Como cuando la primera vez que quedamos,
como cuando aún éramos unos desconocidos que se morían de ganas.

Ahora somos unos muertos con ganas de desconocernos y es la última vez que nos vemos.

Cuando veníamos rotos de otros amores y buscábamos recuperar el calor, que nos había quitado Agosto, en un otoño desolado y un invierno adverso.
Que luego Abril traía el desencanto cogido de la mano de la felicidad y los enjaulaba en mi vida llevándose las llaves.
Que mi vida entonces se partía en mil pedazos y yo me asustaba.
Y huía.
Como tú de mí,
pero yo de mi vida sin ti.

Entonces un día cualquiera decidía(s) volver a reconstruir(me).
Nunca he necesitado razones para hacer algo. Solo lo he hecho si me ha salido de dentro. Y si me salía de dentro siempre me sobraban los motivos. Porque lo hacía si tenía ganas. Si quería.
Y claro que (te) quería.


Ha llegado Mayo, con M de magia y todo sigue patas arriba.
Tú vuelves aunque a medias.
Pero vuelves.

Me desvío porque no me desvistes.
Porque pref…

me pregunto si lo que me recuerda a ti, te recuerda a mí.

A veces me cogen ataques de nostalgia
y aunque quiero escribir otras cosas,
me pueden las ganas de escribirte.
A ti,
al que ha sido siempre.

Que aunque han venido otros
más fáciles de querer y menos difíciles de olvidar,
yo sigo acordándome de ti.

Pero soy tan buena mintiendo
que, a veces, incluso me creo
que te he olvidado.

Y en cierto modo, sí, quizás lo haya hecho.
Pero en el fondo no.
Hay cosas que por bonitas
no se olvidan
y hay cosas que por dolorosas
tampoco se olvidan nunca.

Tú,
por partida doble,
por bonito y doloroso,
eres imposible
de olvidar.

Lo importante es que no te echo de menos.
Y eso sí es cierto
y todo un logro.

Que no cambiaría ni daría nada por tenerte de vuelta.
Porque no quiero alguien como tú a mi lado.
Y por eso me jode verte reflejado en él.
Por eso, porque me siento igual de mal que contigo.
Porque estoy harta de no poder ser suficiente y acabar siempre en triángulos con hipotenusas que sustituyen mi vértice.
¿Pero qué puedo esperar…

lo absurdo es ser desconocidos con gente con la que alguna vez compartimos algo.

Dispuesta a naufragar entre la lluvia que se avecina esta noche -mentira, que ya llueve- y ahogar las penas con alcohol, a menudo me sigo cuestionando por qué no se han atrevido a saltar conmigo. A cogerme de la mano y volar.
Si yo lo único que he querido siempre es encontrar mi sitio. Encajar.
Pero se acabó. Así sin más. Como cuando se acaban las grandes historias en silencio.
No quiero ajustarme ni obsesionarme por ser ideal. Quiero dejar de empeñarme en trasladar lo que tengo en mi mente a la realidad. Quiero dejar de buscar en todo motivos o razones que justifiquen mis pajas mentales.
Es mejor dejarse querer y puestos a dejar, dejarse también los principios en el fondo del sofá -junto con las lágrimas y tus migas de pan-.
Voy a pedir perdón por quererme tan poco y tan mal.
Empezaré a cambiar el adverbio mal por bien y ya más adelante, cuando sepa, el poco por el mucho.
Creo que mis penas se van a tomar un tiempo de vacaciones. Y tú con ellas.
Lo siento pero no puedo más. Bús…

para mí, ser valiente es tener el valor de decir adiós a una persona porque te hace daño, a pesar de no poder vivir sin ella.

El viento traía restos del naufragio en esta primavera soleada y fría -por la ausencia de abrazos-.
Se asomó a la ventana con la vana esperanza, y una triste melancolía, de ver en la esquina verde aparecer ese azul eléctrico que la salvaba. Pero las palmeras se movían, se contoneaban como antaño y de repente, sin quererlo, bajó la vista y lo vio. El alerón negro.
No sintió nada. Solo una punzada en el esternón de ira incontenible.
Y entonces empezó a pitar y a gritar mi nombre.
Recuerdo que me volví loca. Recuerdo que el motivo de mi locura era el de las gafas de sol aparcado de culo delante de mi portal. Recuerdo que recordar lleva cuerdas que te atan al pasado y que nosotros duramos más locos que cuerdos -por eso de mi miedo al compromiso y el tuyo a decidir entre dos fuegos-.
Supongo que cuando me desperté eran las seis de la mañana y amanecía. Supongo que era Domingo y nadie me había bajado las bragas. Supongo que estaba sola y él con otra.
Él no lo sabía pero hay musas encerr…

sus ojos son una espiral que te animan a seguir funcionando.

Con alguna copa de más para tener alguna lágrima de menos, seguía con mi vida.
Mi vida sin ti.
Con la ilusión apedazada, la esperanza remendada y los ojos tan tristes que solo sabían sonreír.
La luna cóncava indicaba que estaba creciendo -pero en realidad estaba así porque acunaba mi llanto para consolarme- y en un par de semanas estará llena -espero que de cosas buenas-.
Lo mejor que podía pasar es que dejaras de ser un ojalá y te convirtieras en ese "sal, estoy aquí".
Y pasó, apareciste.
Seguiste el guión de mi película, hiciste lo que tenía planeado para ti.
Después de que el silencio gritara en todas partes durante tantos días quien gritó fue mi garganta. Deshizo el nudo y salieron todas las palabras a borbotones, sin sentido, sin dirección -no, no lloraba, yo no lloro nunca en público-. Pero dejé de asfixiarme aunque apenas y a penas recuerdo nada.
Solo sé que hay abrazos que te devuelven la vida y sonrisas que alegran los ojos más tristes.
Que la noche es más oscura …

reduzcamos el adiós a la magia

Te echo de menos.

Y punto.
Nada más.
Es solo esto, claro, conciso y directo.
He intentado hacerlo y decirlo de mil formas -todas fallidas-. Quizás por mi falta de valentía o mi excesivo coraje. Quién sabe si el miedo ha tenido algo que ver y si el orgullo ha intervenido.
Creo que mandaré a la mierda todas las cartas que esperan en el cajón y las que todavía rondan por mi cabeza. Las palabras me nublan la mente y yo solo quiero...

He vuelto, ¿vuelves tú?

Te espero; por eso no olvides que esperar es el verbo con más prisa del mundo.
Y que yo, empiezo a desesperar.
Todas las esperanzas escritas en el papel que ojalá no se haya llevado el aire. -y ojalá aparezcas hoy-

Natàlia.

Quaranta-set abrils de qui és sempre primavera.
Perquè si la primavera té algun so, és el seu riure.
Perquè si la primavera té verd, és el dels seus ulls.
I perquè si la primavera s’ha de guardar dins algú,
aquest algú és ella....

Però la Primavera
mai podrà estimar tant com ella
-perquè d’altres coses no,
però d’estimar,
millor que ningú-.

Des de fa quatre anys li falta una cosa
-la més important potser-
un buit que ningú pot, ni podrà omplir mai
-però ella no ho sap,
que és un tresor amagat sota la pell de la humanitat-.
Que estem condemnats a recordar sempre el que ha marxat
i poques vegades,
pensem en el que hi ha.
I el que queda és el que compta,
perquè el que hi ha és més que suficient.

Hi ha quaranta-set abrils formant part dels meus vint novembres.
Vint novembres que han portat la tardor en la seva primavera eterna.

Les dues estacions més inestables,
-potser per això ens enfadem tant-
Perquè una és la mort i l’altre la resurrecció de la vida
-perquè som el contrari i en el fo…

cuando no sabemos a qué puerto nos dirigimos, todos los vientos son desfavorables

Las cartas que no se mandan, las que se quedan en ese casi, como nuestra historia, son las más importantes, son esas que podrían cambiar el rumbo de una vida y quizás, con un poco de suerte, de dos.
Siempre he sido de pensar que todo ocurre por algo, que si esa carta sigue en mi bolso y no en tu parabrisas es porque llovía. Y si llovía era porque no tenía que ser.
Pero yo no me rindo fácil, así que lo volveré a intentar el doce.
Que sí, ya sé eso de que la realidad es absurda y solo son simples casualidades, pero perdonadme a mí y a mi complejo de escritora. A mi empeño en buscar causas que justifiquen las cosas, en enhebrar hilos para darles sentido.
Dicen que lo que da miedo, merece la pena. Y ahora me he quedado con la pena porque el miedo está tan lejos como tú.
La lluvia dice que así es como debe ser. Que tengo que empezar a mirar más por mí y quien me quiera que me busque. Que merezco a alguien a quien le importe.
No sé qué cojones hace Abril cada año para dejarme sola. Per…

la despedida

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